
Maritza Carvajal en un análisis sobre competitividad, desarrollo económico y libertad económica, destaca ( Revista Industrias, 3 julio 2006) que:
Irlanda, Estonia y Nueva Zelanda, tres países pequeños, son grandes ejemplos del movimiento que imprimen las reformas profundas para liberalizar el manejo de las economías, aplicadas por gobiernos, cuya filiación ideológica ha perdido importancia
Las tres naciones exitosas, anota Carvajal, constituyen modelos económicos a considerar en Latinoamérica, en general y Ecuador en particular.
En Irlanda, una isla localizada hacia la costa oeste del Reino Unido, que era catalogada como una de las naciones más pobres de Europa, el ingreso bruto por habitante en 1980 promediaba 5.060 dólares; en 2004, ese valor se ha más que sextuplicado a 34.310 dólares.
Nueva Zelanda, una isla al sureste de Australia, con una extensión territorial de 270.530 kilómetros, casi similar a la de Ecuador, exportaba 6.503 millones de dólares en 1980; en 2004, las ventas externas le significaron ingresos de 28.400 millones de dólares. El logro llegó de la mano del Partido Laborista, que la transformó en una de las economías menos reguladas del mundo.
Estonia, que integraba la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hasta 1991 y por ende estaba alineada a un sistema de planificación central, tenía un crecimiento económico anual inferior de 4,5% hasta 1995; en 2000 duplicó esa tasa a 8%. En la década del 2000 el promedio del crecimiento económico se cifró en 5,4%. El ingreso per cápita se cifró en USD 20.662 en el 2009. Hoy es una de las naciones más libres del globo, y se ubica en el puesto 7mo. del Índice de Libertad Económica en la Unión Europea y en 16avo en el mundo, de acuerdo con el Indice que administra la Fundación Heritage para el 2010.
Estonia un modelo a seguir
El analista Guillermo Arosemena (Expreso, 19 abril 2007) destaca que en el año de 1989, cayó el Muro de Berlín, dando fin a 70 años de gobiernos autoritarios y destructores de la iniciativa privada, incluyendo la de poder hacer actividad económica propia.
Ninguna de las más de 20 repúblicas que eran controladas por la Unión Soviética quiso seguir viviendo en el “paraíso” socialista, y terminaron por enterrarlo una vez que aquella se desintegró en 1991
Arosemena reseña, que Estonia, aprovechando los trascendentales cambios políticos, fue el primero de los Estados en basar su desarrollo en la libertad económica, el mercado, la competencia,…; bajo el liderazgo de Mart Laar, primer Ministro electo después de la caída de la Unión Soviética.
En el reportaje de Laar, ¿Cómo Estonia lo hizo?, él describe que: la extraordinaria transformación económica lograda, haciendo lo contrario a la gestión de los socialistas: estado de derecho, impulso a la libertad económica, y no interferencia del Estado en actividades productivas.
Arosemena reconoce que Estonia ha logrado un crecimiento espectacular, teniendo la décima parte de nuestra población y exporta un monto similar al Ecuador, sin petróleo.
La corriente del desarrollo acelerado, que no es nueva, pues data de hace más de dos décadas, también se presenta en otras naciones como Islandia, India, China, Vietnam, Malasia..., interesadas a su vez, en mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de sus habitantes, sumadas a los modelos tradicionales de los Tigres Asiáticos y Chile.
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