sábado, 24 de abril de 2010

24.6. El liderazgo de Chile en Latinoamerica


24.6.1. La economia de Chile

Chile es considerada como una de las economías más desarrollada de Latinoamérica, y se cree que será un país desarrollado entre los años 2018 y 2020. Además, cuenta con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto de Latinoamérica. Según estimaciones del FMI el país alcanzará un PIB per cápita de poco más de 18,000 USD en un periodo de 4 años (2014).
A comienzos de 2010, Chile se convertirá en el primer miembro pleno de la OCDE en Sudamérica y segundo en Latinoamérica, después de México, debido al reconocimiento en los avances económicos de las últimas décadas, desarrollo social y fuerte reestructuración institucional, que ha llevado a Chile a ubicarse en la treintena de miembros de esta organización, que agrupa a las principales economías industrializadas del mundo.
Chile posee una economía diversificada y competitiva, destacando el mercado del retail o minorista en el que destacan empresas chilenas con inversiones en distintos países de Sudamérica, tales como Cencosud, Falabella y Ripley. Además, tiene uno de los sistemas bancarios más estables y desarrollados de América. Su principal sector económico es la minería, principalmente el cobre, del cual es el mayor productor de concentrado de cobre en el mundo.
En los últimos años la economía chilena ha mostrado un dinamismo y una tasa de crecimiento muy estable, promediando el 5%, el cual fue solo frenado por la crisis económica, pero se cree que el país volverá a crecer para el año 2010 a niveles similares. De esta manera, Chile pretende convertirse en la plataforma de inversiones para muchas empresas, siendo este país el punto de partida para ingresar a otras economías sudamericanas.

24.6.2. El comercio exterior impulsa el desarrollo

La economía de Chile se caracteriza por ser abierta (orientada a la exportación): El perfil exportador ha estado compuesto en el último lustro por un 45% de carácter industrial, 45% de carácter minero y un 10% de exportaciones agrícolas, aproximadamente. Éstas cifras se modifican coyunturalmente debido a las variaciones del precio del cobre (del cual Chile depende en un 35% sobre las ventas al exterior). Dentro del rubro industrial destaca la exportación de celulosa, madera, metanol, productos agroalimentarios como los hortofrutícolas, lácteos y pesqueros (Chile proyecta convertirse para el 2010 en uno de los 15 mayores proveedores de alimentos al mundo). La industria forestal, del mueble, del salmón y del vino -de reconocido prestigio internacional- han adquirido gran importancia en la última década.
Chile es un decidido impulsor de la liberalización económica y por tanto, del libre comercio. Es el país del mundo con el mayor número de tratados de libre comercio, firmados con áreas económicas que representan cerca del 90% de la población mundial (entre otros con NAFTA, Unión Europea, EFTA, Corea del Sur, China) que le da acceso preferencial casi la totalidad del mercado mundial de bienes y servicios. Como resultado es una de las economías más globalizadas y competitivas del planeta, gracias a una política consensuada en torno a ésta materia durante más de 15 años.
Conforme a datos del Banco Central de Chile, durante el año 2007, las exportaciones totalizaron los US$ 67.644 millones y las importaciones alcanzaron una cifra de US$ 43.991 millones.
El Crecimiento económico de las últimas décadas ha sido el factor que más ha contribuido a mejorar los aspectos sociales. Esto se refleja también en la fuerte disminución de la pobreza del 45,1% en 1987 al 13,7% en el año 2006. (fue el primer país latinoamericano en cumplir, y superar las metas del milenio de reducción de pobreza).
Pero a pesar de los buenos indicadores, la economía de Chile aun presenta un importante problema: Una acusada desigualdad en la distribución de ingresos. Según el informe de desarrollo humano de la ONU en 2005, Chile se encuentra en el puesto 110 de la lista de países por igualdad de ingreso, ubicándose entre los 15 últimos estados a nivel mundial, lo que revela una importante carencia en la economía que aún no ha podido ser subsanada.
Mientras algunos lo atribuyen a una baja efectividad de las políticas liberales (en contraposición al periodo que transcurre desde entreguerras a mediados de los 70 del Siglo XX), otros lo atribuyen a la dotación de factores naturales que en la época colonial ya hizo desarrollar un determinado tipo de economía extractiva y la aparición de instituciones limitantes de la movilidad social, cuyas consecuencias se arrastran hasta la actualidad. Una adecuada política de focalización en los deciles de más bajos ingresos ha dado algunos resultados. Si se contabilizan los subsidios estatales, los medidores de desigualdad mejoran notablemente. Así es como la medición según el Ministerio de Planificación da una índice de GINI de 0,54 en 2006[7] inferior al 0,57 de 2003.
Cabe destacar que la producción chilena industrial abarca todos los rubros productivos (alimentaria, siderúrgica, maquinaria...). Aunque Chile ha reducido su dependencia de las exportaciones del cobre del 60% (durante la década de los setenta), al 35% el 2004, todavía es muy alto, y gran parte del crecimiento chileno está relacionado con los altos precios de éste y otros minerales. Todavía no se ha alcanzado un elevado nivel de producción industrial con alto valor agregado. Chile fue el primer país de América Latina donde se inició la industrialización (mediados de siglo XIX). Luego éste sector recibió un gran impulso durante el periodo de entreguerras por las políticas de fomento industrial de la I.S.I (Industrialización por sustitución de importaciones)...

24.6.3. Deuda externa, sistema financiero y previsional

Durante la década de 1980, Chile innovó en el ámbito de las pensiones y privatizó su sistema previsional bajo la conducción económica de José Piñera como Ministro de Trabajo, creando las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) que se ha extendido a lo largo del mundo. Todos los trabajadores dependientes de Chile deben depositar un 10% de su salario bruto en cuentas de capitalización individual, que son administradas por una AFP a elección del trabajador. Actualmente existen 6 AFP, que administran más de US$100 mil millones, invirtiendo tanto en renta fija como variable, lo que ha mejorando las pensiones individuales y liberando al estado de un alto costo. Adicionalmente, esto ha ayudado a desarrollar el mercado de capitales chileno.
Durante los últimos años se ha asistido a la consolidación de una posición de solvencia de las arcas públicas. La clasificación de Deuda Soberana según Standard and Poors es de A, a nivel de Islandia o Italia, siendo la más baja entre los mercados emergentes.
La Deuda Externa Bruta ha descendido a un rango de 30 - 35% del PIB que comprende fundamentalmente deuda privada. Contabilizando además los activos financieros da como resultante una posición de acreedor neto frente al mundo, esto es, por primera vez en la historia, Chile no debe, y por tanto presta al mundo.
La Deuda Pública Consolidada (Gobierno + Banco Central) en términos brutos alcanza 19% PIB, aunque en términos netos también goza de posición acreedora de 7,5% del PIB. Sin contabilizar la deuda de las autoridades monetarias, la Deuda Pública es sólo de 4% (una de las más bajas del mundo). Por otro lado, el Gobierno, durante el primer trimestre de 2008 ha saldado la deuda con el Banco Central que databa de la crisis financiera de 1982, terminando el proceso de recapitalización de los activos de la institución.
Éste proceso de consolidación se ha desarrollado gracias a un manejo ortodoxo del fisco, que ha obtenido sucesivos balances presupuestarios superavitarios, el auge del precio del Cobre y la creación y mantenimiento de fondos conocidos como Sovereign Wealth Funds (Fondo de estabilización Económico y Social ; Fondo de Reserva de las Pensiones) invertidos en el exterior y que suponen un amplio colchón financiero para el estado en periodos de crisis o alta volatilidad. Esto permite llevar a cabo una política contracíclica neutralizadora de los shocks externos, lo que confiere a la economía una previsibilidad que incide positivamente en las expectativas.

24.6.4. Pese al terremoto, Chile seguirá de lider

Una encuesta de Expectativas Económicas realizada por el Banco Central después del sismo que azotó a Chile el pasado 27 de febrero, publicado en El Clarín, del 15 de marzo de 2010, reveló que la actividad económica del país aumentará un 4,5 por ciento. El ministro de Hacienda saliente, Andrés Velasco, previó que la actividad se va a resentir hasta abril pero que, luego de la fuerte inversión que demandará la reconstrucción, empujará la economía al alza, convirtiéndose así en la que liderará el crecimiento latinoamericano este año.
El funcionario resaltó: "En la segunda mitad del año, se va a tender a equilibrar el
tremendo golpe que hemos sufrido estos días". Por su parte el presidente del Banco Central, José de Gregorio, agregó: "La economía está en condiciones de poder crecer".
El funcionario además proyectó que la tasa de interés, situada en un histórico 0,5 %, va a permanecer baja durante todo el año 2010. La cifra de crecimiento de 4,5 % es una de las más altas previstas para América Latina, que este año tendrán en Brasil, Perú,
Uruguay y Panamá otros de sus principales motores. Según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el subcontinente crecerá en promedio un 4,1 % este año.
Parte del favorable pronóstico radica en la posición financiera de Chile. La ex presidenta Michelle Bachelet dejó ahorros fiscales por 14.706 millones de dólares, fondos clave para que Sebastián Piñera pueda reconstruir el país tras el terremoto que lo azotó el 27 de febrero.
"Resulta ventajoso ahorrar parte de los ingresos para hacer frente a tiempos económicos difíciles, para tener más tranquilidad en la vejez y mayores oportunidades para nuestros hijos", declaró Velasco.
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