
Carlos Alberto Montaner (El Comercio, 15 de diciembre 2009), asombrado por el viraje de algunos países latinoamericanos hacia el socialismo, como paradoja, destaca que la India y otros países introdujeron reformas para salir de aquel.
Montaner destaca lo siguiente: Swaminathan Aybar, notable economista hindú, se le ocurrió medir el enorme precio que pagó la India por no haber hecho antes la reforma económica que hoy mantiene al país con un ritmo de crecimiento que excede el 7% anual, reduce vertiginosamente el porcentaje de pobres y mejora sustancialmente la calidad de vida de los más necesitados.
Postergar esa reforma, anota Montaner, provocó la muerte de 14,5 millones de niños, mantuvo a 261 millones analfabetos y a otros 109 por debajo de los límites de la pobreza. El estudio lo acaba de publicar el Cato Institute de Washington y se titula “El socialismo mata”.
De otra parte, señala Montaner, los latinoamericanos deberían aprender de esta experiencia. No hacerlo, además de un crimen, es una estupidez. El ejemplo es claro: India ha tenido dos grandes modelos de desarrollo. Entre 1947 y 1981 -la etapa socialista- el crecimiento anual promedio era 3,5 que, al descontar el aumento de la población, quedaba en 1,49%.
Mientras ellos seguían esa senda socialista, tan parecida a los ensayos latinoamericanos, desde el peronismo hasta el chavismo,remarca Montaner, otros pueblos asiáticos liberalizaron sus economías. Al cabo de una generación, los resultados exhibidos eran disminución drástica de la miseria y la ignorancia, mejora en todos los índices de desarrollo humano y surgimiento de unos robustos sectores sociales medios.
Presionados por esa realidad, los hindúes abandonaron las fallidas supersticiones del socialismo, primero tibiamente, y luego con mayor ímpetu en la década de 1990, hasta convertirse hoy en un actor de primer rango internacional que compite en precio y calidad con la China, a la que comienza a disputarle la condición de gran fábrica del mundo. (No olvido, señala Montaner, la sorpresa de unos amigos que necesitaban contratar un servicio de ventas telefónicas en América Latina y acabaron pactando con la sucursal de una compañía hindú radicada en Cochabamba, Bolivia).
Gracias a las reformas y a la liberalización de su economía, la India viene logrando grandes resultados. En el último quinquenio (2005-2009) logró que el promedio del crecimiento anual de su economía (Producto Interno Bruto -PIB-) se cifre en 8,9%. Más información, favor haga click aquí
Es importante que los economistas latinoamericanos saquen la cuenta de cuánto nos cuestan los experimentos socialistas en sangre, sudor y lágrimas.
Cuánto han pagado y pagan los argentinos por los tercos experimentos del peronismo.
Cuál fue el costo de la factura para la sociedad peruana durante la locura de Velasco Alvarado, la nicaragüense con el sandinismo, la cubana con su medio siglo de totalitarismo. Y ahora se reclama por el costo de la experiencia socialista del sistema venezolano con el chavismo y el ecuatoriano con el correismo.
Montaner concluye que, la medición podría hacerse a partir de la experiencia chilena: ¿qué hubiera pasado en toda América Latina si sus pueblos hubieran hecho una reforma económica como la llevada a cabo por los chilenos, iniciada durante la dictadura de Pinochet, pero sabiamente mantenida por los gobiernos “socialistas” que se sucedieron en el poder?
Y más todavía. Hoy hay grandes perspectivas para profundizar los cambios de Chile con la llegada de Piñera al poder en el 2010.
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