
24.3.1. Crecimiento de las exportaciones como motor del cambio
China ascendió al segundo puesto en el mundo, solo por detrás de Alemania en materia de exportaciones. Sus ventas al exterior alcanzaron los 1,21 billones de dólares durante 2007, un 8,8% del total mundial.
Según el Buró Nacional de Estadística de China, el comercio exterior chino creció a una tasa media anual del 17.4% en las últimas tres décadas.
Así, desde 1978 -año del inicio de la reforma económica en China- hasta 2007, el comercio exterior se multiplicó por 105, pasando de 20 mil 600 millones de dólares a los 2.17 billones de dólares.
Por su parte, el monto de las importaciones desde el exterior también subió exponencialmente, desde los 10 mil 900 millones de dólares de 1978 a los 956 mil millones de dólares en el 2007.
La dinámica del comercio exterior contribuyo a que el promedio anual del crecimiento de la economía (Producto Interno Bruto -PIB-) china en las 3 décadas se cifre en el 9%
Y mantener un alto nivel de crecimiento del PIB es imperativo a efectos de combatir el desempleo. Este es un grave problema social, especialmente en las grandes ciudades. Aunque la tasa oficial de desempleo (que sólo refleja el número de parados registrados) asciende a apenas 3%, algunas estimaciones la sitúan en 7 % al 2008.
Las causas del aumento del desempleo urbano son los despidos en las empresas estatales y la enorme migración desde el campo. Siendo este antecedente uno de los motivos por los que China debe mantener un crecimiento del PIB superior al 8% para crear al menos 100 millones de puestos de trabajo en los próximos diez años.
4.3.2. Razones para multiplicar el empleo, las exportaciones y los ingresos
1.- Se pone de manifiesto la eficacia de las medidas de apertura y de liberalización de la actividad comercial, en vigor desde los primeros años de la década de los ochenta. La progresiva descentralización del comercio, la incorporación en el 2001 a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el aprovechamiento del mercado mundial han situado a China en una posición privilegiada entre las principales potencias comerciales del mundo.
2.- La destacada trayectoria de sus exportaciones ha permitido que el motor de crecimiento de esta economía descanse en buena medida en el sector exterior, y, de este modo, las cuantiosas ventas exteriores han supuesto un estímulo singular a la actividad productiva que ha experimentado una tasa de crecimiento sin precedente histórico alguno.
3.- La acción efectiva de los gobiernos chinos ha sido crucial para el logro de una rápida acumulación de capital (con una tasa de inversión y ahorro del 35%) y del crecimiento de las exportaciones. Un esfuerzo considerable de políticas fue necesario en las etapas iniciales de la industrialización y de la promoción de exportaciones, cuando la competitividad derivaba de la abundancia de trabajo o de recursos naturales. El pasaje exitoso a niveles más altos de la división internacional del trabajo ha sido condicionado a la capacidad de enfrentar desafíos cada vez mayores, por medio de políticas de facilitación de inversión, de comercio y de tecnología.
4.- Las políticas comerciales encaminadas a la apertura e integración de estas economías en el mercado internacional resultaron efectivas y han desempeñado un papel clave en el despegue, modernización y desarrollo de la economía China.
5.- Para el crecimiento chino, el avance firme en la profundización de las medidas liberalizadoras iniciadas con el programa de reforma aplicado al sector exterior, que ya se han detallado en epígrafes anteriores. El ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio (OMC), es clave en la estrategia de desarrollo.
6.- Para los países más industrializados la normalización del comercio chino supone un importante factor de estabilidad en los flujos comerciales internacionales. Para el Gobierno Chino, la normalización, realza el protagonismo de su Gobierno en la toma de las decisiones que rigen el comercio mundial.
7.- Desde una perspectiva más económica, la integración de China en la OMC impulsará el ritmo de la reforma económica y terminaría por consolidar el peculiar modelo económico surgido tras veinte años de compleja reforma económica desde la planificación centralizada del maoísmo hacia la denominada "economía socialista de mercado".
La mayor liberalización que se desprendería de la estricta aplicación de los preceptos comerciales de la OMC conduciría a un aumento de las relaciones comerciales que, a su vez, tendría efectos beneficiosos colaterales puesto que la armonización de las prácticas comerciales chinas implica, asimismo, la mayor liberalización fiscal, cambiaria, monetaria, empresarial y de precios.
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